martes, 6 de septiembre de 2016

UN BROTE GUERRILLERO



“Aunque lejos todos los que estábamos fuera nos preocupaba la situación que imponía el régimen del doctor Balaguer, en Santo Domingo, cada dia un muerto nuevo y una desaparición diferente.  El 12 de enero de 1972, cuando Amaury German Aristy líder del grupo y sus compañeros, Virgilio Perdomo, Bienvenido Leal
Prandy (La Chuta), y Ulises Cerón Polanco. Emprendieron el viaje hacia la muerte por la autopista Las Americas, nos arrastraron a todos, su sangre sello esa carta que me viene ha decir que en mi patria no hay justicia, y el reforzamiento del poder trazo la política del aniquilamiento total de los cuadros de la insureccion del 65, las secuelas que quedaron, corrupción, chantaje y muerte.
En febrero de 1973 una nueva noticia nos estremece y surgen nuevas esperanzas, los rumores de un brote guerrillero en las montañas de Ocoa era un secreto a voces
“Cuando se produjo el desembarco de Caamaño y sus hombres, la Republica Dominicana era un pueblo inerme, ante este quietismo es que Caamaño deside comulgar con el ejemplo, esto fue una sorpresa para todos, los de adentro y los que estábamos fuera, pero no terminábamos de salir del asombro cuando una nueva noticia nos paraliza. El fracaso de este plan. Indudablemente los nueve que desembarcaron, debían tener conocimiento de tactias militares, pero quines los cambatieron aun mas conocían su trabajo, otras circunstancias, el numero de los guerrilleros era muy reducido y la falta de compromiso del mismo pueblo y sobre todo de la dirigencia política de oposición.
Además de Caamaño en su aventura lo acompañaron los integrantes de este grupo guerrillero que fueron; Heberto Lalane, Toribio Peña Jáquez, Hamlet Hermann, Claudio Caamaño, Mario Nelson Galán, Alfredo Pérez Vargas, Ramón Euclides Marte y Juan Ramón Payero Ulloa.
En marzo de ese mismo año, las fuerzas armadas cortaron todas nuestras esperanzas, al anunciar la aniquilación del brote guerrillero. Quedando como sobrevivientes, Claudio, Hamlet y Peña Jaques, el hecho es que la vida siguió su curso y Hamlet, Claudio y Peña salieron al exilio.”
Alli cerramos ese doloroso tema de la muerte de Caamaño, de lo que no quiso hablar mucho y yo no quise presionarlo tampoco, era una época en que se pintaba cada vez mas lejos el retorno a la patria amada. Fueron unos años algo difíciles, de mucha nostalgia y soledad para mi padre. 

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