martes, 6 de septiembre de 2016

A LOS HEROES SE LE RECUERDA SIN LLANTO


La muerte con su implacable función de artesana del sol, que hace héroes, que hace historia.   Y nos quede un lugar para morir en esta tierra por el futuro. Qué ejemplo se ha convertido en puñal, se ha convertido en fusil, se ha convertido en la trinchera de la voluntad, de la palabra amar, de la conciencia, y de la muerte. No hay nombres de los que caen en las costas, de los que caen en los montes, del que cayó con el machete, en el mismo lugar que tiempos más atrás cayeron otros, otros sin nombre. A los héroes se les recuerda sin llanto, se les recuerda en los brazos, se les recuerda en la tierra. Y eso me hace pensar que no han muerto al final; y que viven allí, donde haya un hombre, presto a luchar, a continuar”…
Con este poema de Eduardo Ramos deseo iniciar este IV capítulo de mi obra ·”EXILIO” porque en efecto a los héroes se les recuerda sin llanto, en la tierra, porque viven allí donde hayan hombres dispuestos a continuar.
Los ídolos de mis compañeras de escuela eran los cantantes más populares de la época o los grandes actores de Hollywood. O tal vez de televisa o uno que otro del patio, sin embargo para mi mis ídolos, eran estos hombres que por algún designio divino, vivieron para contar su historia, y la de  los que no pudieron hacerlo.

Pero a mi casa no solo llegaban terroristas por así decirlo en el sentido peyorativo de la palabra, también llegaron militares afectos al régimen de Joaquín Balaguer, diplomáticos, artistas e intelectuales como el caso de Sonia Silvestre y el que en su momento fuera su esposo Yaqui Núñez del Risco y como un dato realmente curioso, el propio hijo del generalísimo Trujillo; Radhames Trujillo Martínez, y jamás existió alguna discusión o diferencia entre grupos, al contrario en el extranjero todos éramos iguales.

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