martes, 6 de septiembre de 2016

A MANERA DE CONCLUSION

Como lidias como niño con historias así, era nuestro diario vivir, cada uno de los amigos de mis padres que llegaban a casa tenían historias más y más dramáticas y no era ficción, era realidad y la estábamos viviendo, escuchar los relatos de un Radhames Mendez Vargas de como secuestro un avión convirtiéndose en pionero de la piratería aérea en América Latina o como lidero un comando (M-12) para secuestrar una funcionaria del gobierno más poderoso del planeta. O los relatos de supervivencia de un Hamlet Hermann en medio de la selva mientras la columna guerrillera a la que pertenecía era aniquilada, o las torturas en las mazmorras de la Victoria y tantas otras historias los que llegaron a casa y a estas se sumaban los relatos de sus vivencias de mis propios padres, entonces allí te das cuenta que cualquier cosa mala que nos pasara a mi hermano Ángel o a mí era irrelevante pues no podía compararse con las vivencias de ellos, se daba por sentado que debíamos ser siempre fuertes como ellos, saben?  no es fácil ser la hija de sobrevivientes de la guerra y llevar una vida normal, mi padre murió en el 2007, pienso en el y lo extraño todo el tiempo, pero también me siento bendecidaporque le gano a la muerte una y otra vez, durante 75 años, venció la revolución de abril del 65, venció la masacre del Hotel Matun, voló en malas condiciones climáticas sobre el Amazonas por años y en 1993 venció un derrame cerebral que lo inhabilito para seguir volando, pero no para seguir luchando, el 12 de julio de 2006 sufrió un infarto cerebral que borro por completo su memoria, lo más prodigioso que tenía en su vida, él vivió seis meses más y el 12 de enero de 2007 justo en el aniversario de la masacre de la autopista de las América que segó la vida de Amaury German Aristy y sus compañeros de lucha, y un infarto masivo acabo con su vida pasado ese medio día.
Había llegado al final una era de mi vida, mi padre no pudo leer mis memorias, pero sé que desde algún sitio me siguió dictando cada palabra y dirigiendo mi relato. Exilio no se pudo publicar estando mi padre en vida, pero hoy yo misma luchando por mi vida solo le pido a la vida que me dé un poco más de tiempo espero lograr hacer público este legado. De niña nunca me contaron historias como la del lobo feroz y la caperucita, o los cochinitos pero habían otras historias como estas las cuales recapitule y el resultado es esta obra disfrútenla…




No hay comentarios:

Publicar un comentario